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INICIO OPINIÓN     Jueves, 2 • Marzo • 2017

Columnista invitado

Apuntes para un carnaval mejor


El carnaval de Mérida puede aumentar sus rasgos de identidad y de pertenencia tomando las decisiones de otra manera.

Con demasiada frecuencia me dicen, tirios y troyanos, gobernantes y gobernados, disfrazados y disfrazadas, que escribo cosas bonitas y románticas que no se pueden hacer.

De ese tamaño es, para los locales, el misterio de las cosas de la cultura.

El carnaval de Mérida puede aumentar sus rasgos de identidad y de pertenencia tomando las decisiones de otra manera. Voy a enunciar aquí cinco cosas que se pueden hacer para mejorarlo en el sentido de la cultura popular.

1. Identificar actores, diseñar talleres con ellos y encargarles productos, comparsas, disfraces, canciones, etcétera para el carnaval. Juntar artesanos, músicos, actores, gremios, antropólogos y voluntarios para diseñar performances con tradiciones, dioses, leyendas, iconografías mayas o de otros pueblos pre coloniales de la región y del país. Este rubro es especialmente vital si se reúne con los derechos culturales de los ciudadanos, la capacitación y la comercialización de productos que se usan en estas fiestas.

2. Convocar a los grupos de migrantes residentes en Mérida para hacer lo mismo: que los alemanes, los canadienses, los cubanos, los italianos, los libaneses hagan su carnaval, sus comparsas y se integren a los paseos generales.

3. Convocar a artistas del teatro regional a elaborar una pieza completa para el entierro de Juan Carnaval. Con escenografía, música original, textos y dramaturgia escrita, bailarines, como en la época de oro del teatro regional.

4. Organizar jaranas libres, como en las fiestas populares. La jarana goza de buenos bailarines, improvisadores de mezclas y fusiones que rara vez se ve en las calles. La última vez que vi una así fue el día mundial del folklore el año pasado. El remate de las jaras puede ser la venta de comidas tradicionales de las comisarías de Mérida.

5. Que todo esto lo paguen las empresas vendedoras de cerveza y refrescos. Hasta hoy, ellos encargan sus shows como su oficina de mercadotecnia les dicta. Ya es necesario que trabajen un poco para la sociedad que les compra.

Solo son cinco ideas para tomar decisiones. Hay muchas más. El carnaval de Mérida solo es una fiesta del comercio y del consumo, salvo pequeñas cosas.

Los éxitos de audiencia, es decir, el raiting solo miden la cantidad de personas que acuden, compran o consumen algún producto, hecho, evento social. Claro que son indicadores para tener en cuenta. Aunque claro está que el padrón de la UNESCO no forma sus nominaciones o criterios con la cantidad de gente que bebe cerveza o baila un ritmo durante un desfile o cantidad de discos que se han vendido.

Los criterios de la cultura son diferentes de la economía, aunque los pueden incluir. Los criterios de la economía siempre son culturales. La pregunta en todo caso es: ¿de que cultura estamos hablando, con qué valor y para qué?

Acerca del autor:

Irving Berlin Villafaña

Antropólogo, con estudios de maestría y doctorado en Ciencias de la Comunicación, egresado de la Universidad Autónoma de Yucatán, de la Universidad Internacional de Andalucía y de la Universidad de La Laguna, España.

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