"No niego los derechos de la democracia; pero no me hago ilusiones respecto al uso que se hará de esos derechos mientras escasee la sabiduría y abunde el orgullo".
Henri-Frédéric Amiel (Ginebra, 27 de septiembre de 1821 - Ginebra, 11 de mayo de 1881) fue un filósofo, moralista y escritor suizo, autor de un célebre diario íntimo.
Apreciables lectores, la población indígena en México representa aproximadamente el 6.5% de la población nacional y del Registro Federal de Electores y su voto significa el 10% de los distritos electorales del país; a pesar de estas estadísticas, los pueblos y comunidades indígenas; nativos se encuentran fuera de las propuestas de quien va a gobernar el país a partir del 1 ero de Diciembre del 2012.
En la república mexicana hay 300 Distritos Electorales Federales, en 30 de ellos al menos el 40% de su población es indígena. En los distritos indígenas rurales (28), entre cuatro y hasta ocho de cada 10 habitantes hablan lengua indígena. Ahí la abstención electoral es más alta y mucho menor el interés por ir a votar, de acuerdo con un estudio elaborado por la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) y la Organización de las Naciones Unidas.
El problema radica en que, hay zonas potencialmente más conflictivas o proclives a convertirse en regiones propicias para la ejecución de prácticas irregulares enfocadas a favorecer a algún partido o candidato", señala el estudio coordinado por ambos organismos, entre otras instituciones.
Según este diagnóstico presentado medio año antes de las elecciones presidenciales del 2006 --el único realizado en la materia--, en los distritos electorales indígenas hay mayores condiciones para la compra, condicionamiento y coacción de votos, fraudes y hechos violentos por la prevalencia de cacicazgos.
Es importante señalar que, históricamente las regiones indígenas han concentrado una parte importante de llamado "voto duro" del Partido Revolucionario Institucional (PRI). En 1994 el entonces candidato Ernesto Zedillo Ponce de León ganó en 27 distritos autóctonos, en un contexto complicado por el levantamiento armado del EZLN que en enero de ese año reivindicaba la lucha por los derechos de pueblos y comunidades.
En el 2000, pese al triunfo a nivel nacional de la Alianza por el Cambio (PAN-PVEM), su candidato presidencial Vicente Fox Quesada no ganó uno solo de los distritos indígenas, donde sí triunfó el candidato del PRI, Francisco Labastida Ochoa.
En las zonas autóctonas, las elecciones del 2006 fueron las más competidas. El hoy presidente Felipe Calderón Hinojosa ganó en cinco (cuatro de ellos maya-hablantes); el candidato de la Alianza por el bien de Todos (PRD-PT-Convergencia), Andrés Manuel López Obrador, obtuvo mayoría de votos en 16, en tanto que el priista Roberto Madrazo Pintado ganó en siete.
Sin embargo, partiendo de un contexto legal; La Ley Federal sobre los Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas en su artículo 7, fracción B dice que la "Federación y las entidades federativas tendrán disponibles y difundirán a través de textos, medios audiovisuales e informáticos: leyes, reglamentos, así como contenidos de los programas, obras, servicios dirigidos a las comunidades indígenas en la lengua de sus correspondientes beneficiarios".
Lo mas irónico y contradictorio de la ley es que, el Código Federal de Procedimientos e Instituciones Electorales (Cofipe) no prevé la impresión de boletas electorales ni la dotación de señalizaciones y nomenclaturas del mobiliario electoral en lengua materna (otra laguna mas del derecho mexicano).
La capacitación electoral se realiza en español, pese a que el Artículo 13 de la misma Ley de Derechos Lingüísticos dice que "corresponde al estado en sus distintos órdenes de gobierno la creación de instituciones y la realización de actividades en sus respectivos ámbitos de competencia y garantizar que las instituciones, dependencias y oficinas públicas cuenten con personal que tenga conocimientos de las lenguas indígenas nacionales requeridas en sus respectivos territorios".
El analfabetismo y el monolingüismo, sumado a la falta de acciones por cumplir con condiciones de igualdad y equidad para la población indígena favorecen que en estos distritos donde hay población autóctona, se registren abusos y presuntos delitos electorales. ¡VAYA IRONÍA DEL DERECHO Y NUESTRA DEMOCRACIA!
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