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INICIO OPINIÓN     Domingo, 19 • Marzo • 2017

Sin recovecos

La vida se encarga de mostrarme qué tan equivocado estaba, papá


¿Te acuerdas que había cosas que apreciabas y guardabas celosamente en tu ropero? Tenías razón, nadie valora lo que no es suyo y mucho menos cuando sabes que necesitaste de un gran esfuerzo o sacrificio para obtenerlo.

Nadie escarmienta en pellejo ajeno, sino hasta que la madurez se convierte en un gran compendio de experiencias en nuestra conciencia que nos advierte de las lecciones vividas y confirma lo que escuchamos de otras personas y creíamos no ciertas.

Tenías razón papá, al cumplirse 13 años que te fuiste, confirmo día con día la gran verdad de muchas de tus palabras y consejos que algunas veces consideré exagerados y hasta injustos.

A unos días de llegar a los 50 años no me queda otra que reconocer con humildad cómo los hijos nos equivocamos y mal juzgamos a nuestros padres hasta que nos toca estar justamente en el lugar que ellos nos dejaron.

Tenías razón papá y admito que algunas veces te consideré egoísta, pero la vida se ha encargado de mostrarme qué tan equivocado estaba de no valorar lo que a tí te había costado obtener. La vida es como un contrato no firmado en el que el uso y goce de algo viene cargado de una serie de condiciones y en la que nada se obtiene gratis si no hay un compromiso a cambio.

¿Recuerdas tu molestia cuando agarraba tus cosas y no las ponías en su lugar?, claramente decías que no había problemas por usarlas si luego se colocaban de donde se tomaron. No sabes cuántas veces he tenido que repetir esa frase con mis hijos. ¿Te acuerdas que había cosas que apreciabas y guardabas celosamente en tu ropero? Tenías razón, nadie valora lo que no es suyo y mucho menos cuando sabes que necesitaste de un gran esfuerzo o sacrificio para obtenerlo.

Hoy cuando mis hijos no le dan el valor a algo que uno durante años puso empeño en conservarlo, no puedo evitar recordar las veces que te consideré exagerado en el afecto que le tenías a determinados objetos y no puedo dejar de reconocer cuánta razón tenías.

Los hijos no tomamos en cuenta el trabajo de nuestros padres sino hasta que nos toca jugar ese papel y dejamos de ser jueces de nuestros padres cuando la vida nos coloca en el lugar que ellos ocuparon. Es una carrera de relevos en la que hay que tomar la estafeta irremediablemente.

Tenías razón papá: no se puede dormir bien si los hijos están fuera de la casa aunque sean mayores de 20 años. Son mundos distintos y no los podemos entender sino hasta que nos toca en carne propia imaginarnos todos los riesgos que corren estando lejos de nosotros.

Tenías razón, y no sólo en lo que advertías que no hiciéramos, sino hasta en lo que debíamos hacer. Tenías razón en tu música porque es cierto que 20 años no son nada y que para querer no se necesita una razón cuando lo que sobra es corazón.

Tenías razón en sentir nostalgia, en tus recuerdos, en añorar tu juventud, en recordar a tus padres, en contar tus andanzas y en escuchar tu música predilecta mientras manejabas en carretera. Tenías razón en disfrutar la vida, aunque haya sido a tu manera, ya que cada uno busca y quiere hacer de su vida lo que quiera y como pueda.

Tenías razón viejo en que la vida se te escapa en un abrir y cerrar de ojos y lo que no hiciste hoy, costará mucho más trabajo hacerlo mañana.
"Como te ves me vi y como me ves te verás", sentenciaste un día y tenías razón, siempre la tuviste.

Acerca del autor:

Rafael R. Vega Valladares

Jefe de Información de Promovision del Caribe S.A. de C.V.
Sitio web: http://www.facebook.com/rafael.vegavalladares

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