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INICIO OPINIÓN     Jueves, 13 • Julio • 2017

Radar Político

El fallo de la Suprema Corte, correcto pero no justo


Por: Columna

En dos recientes casos que involucran a la priista Angélica Araujo la justicia se ha puesto contra los ciudadanos: primero fue la 'sentencia' contra los golpeadores del 4 de julio, y ahora el fallo de la Corte por las luminarias chinas.

Para que haya justicia, la aplicación de la ley debe ser justa y correcta, porque en la búsqueda de recovecos a la ley no necesariamente lo correcto es lo justo, y sin una justicia plena no hay paz porque prevalece esa percepción de que el acto reclamado quedó impune.

Tal vez parece un complicado juego de palabras, pero esto fue precisamente lo que ocurrió con el fallo que emitió ayer la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), con respecto al amparo que presentó el Ayuntamiento de Mérida por las lámparas chinas que se instalaron en la gestión de la priista Angélica Araujo Lara.

Entre los ciudadanos de Mérida queda la percepción de que ABC Leasing, el banco Santander y la ex alcaldesa Angélica Araujo se han salido con la suya, a costa del pago de 220 millones de pesos a los arrendadores de las luminarias, dinero que saldrá del erario de Mérida, es decir, de los bolsillos de los ciudadanos.

En pocas palabras, para los meridanos queda la percepción de que Angélica Araujo se ríe una vez más de ellos junto con sus cómplices Santander y ABC Leasing.

Y lo mismo ocurrió con la reciente "sentencia" que recibieron los golpeadores del 4 de julio. Se aplicó la justicia pero no de manera correcta, dando pie a que en la percepción de los agraviados quede la idea de que la justicia está para favorecer a los infractores, a los golpeadores, pero no a los ciudadanos.

El espíritu de justicia que toda ley encarna no se ha visto en ninguno de estos dos recientes casos que involucran a la ex alcaldesa Angélica Araujo, quien ha pasado a la historia como la peor autoridad que ha tenido Mérida en los años recientes.

El ex alcalde panista Renán Barrera Concha, quien mandó a retirar las lámparas, argumentó que las luminarias no reunían la calidad ni las especificaciones del contrato, es decir, que ABC Leasing había dado gato por liebre.

Solo ese hecho hubiera dado pie a la cancelación del contrato, pero intervino la otra parte involucrada, el Banco Santander, una de esas modernas "tiendas de raya" llegadas de la Península Ibérica para seguir saqueando a los mexicanos, y se armó el proceso contra los meridanos.

En fin, entre los ciudadanos de la capital yucateca no solo queda la percepción de que no se hizo justicia, sino que además se mantiene el agravio y encima hay que pagar. Solo falta que se tengan que dar las gracias.

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Columna

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