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INICIO OPINIÓN     Jueves, 8 • Junio • 2017

Radar Político

El Acidogate: retos y oportunidades para el PAN yucateco


Por: Columna

Asombra que Sergio Vadillo, jefe del Despacho del Gobernador, salga a decir de forma directa en una autoentrevista que sí es muy honesto y que todo este escándalo que lo involucra tiene tintes partidistas. Explicación no pedida, acusación manifiesta.

Esta mañana, se escribió el tercer capítulo del Acidogate 2017, la primera temporada de la saga política "Defendamos Mérida" que Renán Barrera utilizó en el proceso electoral de 2015, cuando el gobierno de Rolando Zapata le trasquiló de las chequeras municipales el ISAI.

Lo que empezó como una miniserie, ahora está trasladándose a escenarios aún mayores y de mayor envergadura: y es que hasta antes de que Jesús Pérez Ballote saliera a exponer un audio con una grabación que involucra a Sergio Vadillo Lora, jefe del Despacho del Gobernador, no existía prueba alguna que autentificara la existencia de Roger Moo, el empleado de la empresa OCME acusada de participar en este drama.

Con la denuncia filtrada por la propia Fiscalía, Roger Moo empezó a ser una entidad física real, tan real como el audio que orilló al funcionario estatal a preparar una autodefensa en televisoras para aclarar que no es millonario y que se ha comportado de una forma honesta.

Quizá lo más impactante de esta saga no han sido las historias de criados y choferes misteriosos y traicioneros, empresas, redes de amistades, esposas, esposos, cuñados, compadrazgos, fortunas malhabidas y versiones maliciosas en redes nacionales previo a la jornada electoral del domingo pasado.

Lo más impactante en esta serie es el placeo mediático de Sergio Vadillo que revela un fenómeno nunca antes visto en la vida política de Yucatán: que un funcionario muy cercano al gobernador en turno salga a decir de forma directa en una autoentrevista que sí es muy honesto y que todo tiene tintes partidistas.

Para nadie fue un secreto que desde un principio la Fiscalía y hoy el propio vocero del gobernador, Fernando Castro, fueron el conducto para la filtración de investigaciones que debían ir resguardados por el sigilo, violando el artículo 13 fracción XII de la Ley de Transparencia.

La filtración ocurrió en dos momentos: la primera, con la propia denuncia interpuesta contra Jesús Pérez Ballote y más adelante, por su chofer, que hasta ayer en la tarde, había cobrado su finiquito en las oficinas de Comité Estatal del PAN.



Con esa violación al sigilo de las investigaciones la Fiscalía General del Estado está lejos de cumplir con su cometido y, todavía peor, está realizando maniobras y cabriolas para enredar hechos, nombres y posibles responsabilidades, que llevan a la opinión ciudadana a tener elementos para pensar que "algo" se esconde y que son nombres muy pesados y muy influyentes los que idearon, ordenaron y operaron acciones tan torpes y que necesitan de las torpezas de la fiscalía para enredarlos hasta perderlos.

De acuerdo con fuentes del Comité Municipal del PAN, todo parece indicar que el chofer Christofer Rubio Herrera, de quien se dice que acaba de embarazar a su novia y está necesitado de dinero, fue quebrado para construir una verdad jurídica como contrapeso a tantas señales que obligaron a un funcionario muy cercano al gobernador a salir a dar la cara para decir que es muy honesto, en un acto de aclaración no pedida, pero de acusación manifiesta.

En medio de este duro golpe a Jesús Pérez Ballote prevalece la duda acerca de la forma en la que el PAN defenderá a su dirigente porque a partir de hoy, y con la traición de su chofer del alma, ya no sólo está en juego la credibilidad de una persona sino de todo el panismo y de sus representantes en el poder municipal y estatal.

¿Prevalecerá la mezquindad panista sobre la generosidad que tanto se pregona en el panismo yucateco? Una vez más, veremos quién dentro del PAN será capaz de superar el alto costo de la involución de la mercadotecnia política del panismo que no se está portando a la altura de lo que los ciudadanos esperan y de lo que la propia sociedad ha demandado respecto a la operación que dañó el patrimonio de todos los meridanos.

Faltará ver cómo Raúl Paz, los diputados locales, los regidores panistas y hasta los faroles, esos que han hecho de sus redes sociales el nicho de su quéhacer político salgan a defender lo que hoy, el dinosaurio apenas empieza a atacar.

Faltará ver si tendrán la generosidad que presumen y que digan, como muchos otros panistas antes que ellos: Mérida Blanca que no te pinten de rojo.

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Columna

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