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INICIO YUCATÁN     Domingo, 14 • Mayo • 2017

La flor de mayo, su origen trágico y su extinción en Yucatán


Presentar flores en las iglesias católicas durante el mes de mayo, una costumbre que se pierde. Incluso en las novenas flores europeas o de invernadero desplazan a la flor de mayo, que para los mayas se asociaba con tristeza, desolación y muerte.

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Se pierde la costumbre de presentar flores en Yucatán

Cada vez son menos niñas las que acuden a las iglesias católicas de Mérida a ofrecer flores de mayo a la virgen

"Flores de Mayo pidió la niña para ofrendarlas frente al altar; iba vestida toda de lino, de lino blanco como el azahar". Con esta estrofa comienza una de las más conocidas canciones de la trova yucateca, autoría de Ricardo Palmerín.

"Flores de Mayo llevó la niña, que cortó a punto de amanecer, flores cuajadas aún de rocío, y que a la Virgen le fue a ofrecer", continúa la canción en referencia a la costumbre que se tenía con gran arraigo hasta finales del siglo XX de llevar flores a presentar precisamente en el mes de mayo.

Era una de las costumbres más fuertes en una sociedad meridana donde no existían ni el internet ni los celulares ni las tabletas. Eran los tiempos en que tampoco había televisión por cable y los canales se limitaban a dos nacionales y dos locales.

Cada tarde las niñas iban preferentemente con vestidos blancos y con canastas llenas de flores de mayo, que se colocaban en una figura en forma de "M" con numerosos orificios en los que se ponían las flores hasta llenarla.

La costumbre data desde los tiempos de la Colonia, cuando los frailes españoles cambiaron el sentido trágico que los mayas tenían del mes de mayo y su símbolo representado en la flor de mayo. En el Chilam Balam el Katún de la flor de mayo se asocia con tristeza, desolación y muerte.

Cuando entró la nueva religión cambió el significado a pureza, amor casto y virginidad al ser dedicado a la Virgen María.

Presentación de flores

Actualmente, ya avanzada la segunda década del siglo XXI, es prácticamente una costumbre en desuso, pues cada vez son menos las niñas que acuden a la presentación de flores.

De acuerdo con un sondeo, en estos días a la iglesia católica de Chuburná acuden en promedio de seis a 10 niñas, y en iglesias como la de Itzimná el panorama es similar. En los años de esplendor era común que acudieran 50 o hasta 70 niñas.

De acuerdo con catequistas, en la iglesia de Fátima (García Ginerés) van un poco más de niñas, como 15, porque es el templo dedicado a dicha advocación de María, de la que este sábado 13 se cumplieron 100 años de sus apariciones a los pastorcitos portugueses de la localidad de Cova de Iría.

Antes por lo menos en cada casa había un árbol de flor de mayo. Ahora cada vez son más escasos, incluso para las novenas desde hace décadas que se dejaron de poner ramos de flor de mayo y se optó por flores europeas, como las rosas o las gladiolas.

Quizá la desaparición de la flor de mayo se deba al sentido trágico que no lograron quitarle del todo los frailes españoles, pues hasta hoy sobrevive una leyenda que habla del drama de una niña enfermiza, hija de una pareja que durante muchos años no pudo tener descendencia.

Según la leyenda, los dioses les concendieron por un tiempo esa niña que en realidad era una estrella, de ahí su palidez que contrastaba con la piel morena de sus padres. Finalmente la niña murió precisamente en un mes de mayo y en su honor surgió la sacnicté (flor blanca), variedad predominante de la flor de mayo, aunque también las hay rojas.

Ricardo Palmerín refleja igual este sentido trágico en las últimas estrofas de su canción:

Yo quiero flores, flores de mayo-,
pidió la niña cuando enfermó;
y entre esas flores su lindo cuerpo
pusieron luego cuando murió.

Por eso tiene la flor de Mayo
tan suave aroma, tan dulce olor,
y es porque el alma de aquella niña
se fue volando de flor en flor.

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